TEXTOS PROPIOS.


(Los siguientes textos, están escritos por mí y expreso, en parte, lo que siento):



-Sociedad:

Pienso en mí.

Pienso en la vida.

Pienso en la sociedad.

Y me pregunto:

¿Tengo que cambiar para gustarle a alguien solo porque la sociedad ve mal que una chica use ropa corta y ajustada, sea gorda, o se corte el pelo como un chico?

No, yo creo que no.



-Peter Pan:

Me da miedo crecer.

Me da miedo morir.

Me da miedo ser como Peter Pan:

Temerosa, infantil.

Pero eso no es lo único:

Me da miedo seguir siendo una niña (por muy contradictorio que suene, es cierto).

Porque el miedo es miedo, y tengo que superarlo.



-Desnuda:

Mi cuerpo. Mi momento. Mi elección.

Estoy frente a mi espejo, desnuda y confusa.

Estoy mirándome a los ojos, esperando ver más amor que odio.

Estoy recorriendo mi cuerpo con mis manos, temerosa de las curvas que me vaya a encontrar.

Estoy desnuda.

Estoy mirándome.

Estoy viva.

Estoy bien.



-No llores:

Ni un hombre,

ni un animal,

ni una amenaza,

merecen verte llorar.

No vale la pena llorar por algo que puedes superar tú sola.

Entonces, ¿por qué lo haces?



-Rojo:

Color de una sangre que no debe caer.

Color de la pasión escarlata que regalas en noches, momentos, vidas.

Color. Tan rojo a veces que duele verlo.

Rojo. Sólo rojo.

Ni se te ocurra desaparecer.



-Yo:

Yo.

Elijo las prendas con las que cubro mi piel.

Yo.

Escojo la comida que luego se queda acumulada.

Yo.

Decido si quiero, o si no.



-Piel femenina:

Tan suave bajo nuestro propio tacto, pero tan ardiente bajo el tacto masculino.

Tan sensible a la luz del sol, pero tan deseable para calentarnos la piel.

Piel, la cual, tan difícil de comprender, pero tan hermosa de observar.



-Padecer:

Padezco el infantil recuerdo de sus labios:

tan rosas, suaves y dulces.

Padezco el infantil recuerdo de sus abrazos:

tan cariñosos pero efímeros.

Padezco el actual dolor de un corazón:

tan bien por fuera pero tan roto por dentro.



-Prejuicios:

Las personas juzgan sin conocer solo por el color que tu piel tiene.

Por ejemplo:

Negro: malo, diabólico, ladrón.

Blanco: dulce, angelical, fuerte.

Malditos prejuicios, capaces de destrozar hasta el más puro latir de corazón.



-Soy yo, el miedo:

Soy yo esa persona cargada de sonrisas, sueños y momentos.

Soy yo esa persona que se dedica a mirar al futuro con ilusión.

Soy yo esa persona a la que le da igual romperse porque sabe reconstruirse.

Porque no importan las veces que se sienta mal; sus amigas saben hacerla reír.

Pero eso, no es lo que le preocupa de verdad:

Le da miedo su cuerpo.

Le da miedo mirarse en el espejo porque, odia tanto lo que ve, que teme la idea de que nadie la quiera.

Le da miedo quedarse sola y ser olvidada por todo el mundo.

Le da miedo crecer y morir.

Le da miedo la vida.

En realidad, le da miedo todo.



-Pasión:

No solo apareces en el sexo.

Tampoco en el amor.

Y mucho menos en los abrazos.

Pasión, apareces en cada jodido momento.



-Vacío:

¿Sabes esa sensación de vacío que te entra cuando alguien que te importa… se va?

Duele, ¿verdad?

Imagínate esa sensación multiplicada por diez.

Insoportable, ¿verdad?

Pues ciertas personas sufren esa sensación por mucho tiempo y a personas sabias, dulces y cariñosas, no se les pasa por la cabeza la idea de ocupar ese vacío para siempre.

Insoportable, doloroso y eterno, pero sobre todo: vacío.



-Arcoíris:

Llenas de colores mi vida oscura.

Intenta no apagarte porque,

si yo necesitaba tus colores,

otros también.



-Vida:

Un segundo.

Un minuto.

Una hora.

Un día.

Una semana.

Un mes.

Un año.

Una vida, juntos.

¿Lo intentamos?



 (...)

Podéis preguntarme lo que me queráis tanto por Instagram (@mariarviciana), como por los comentarios. Os quiero


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